La amenaza de tres virus infecciosos pone en alerta a Europa

Salut advierte a los médicos de hospitales y CAP del posible contagio de viajeros

Las enfermedades vigiladas, MERS-coronavirus, A-H7N9 y ébola, tienen una alta letalidad

Simulacro de atención a un enfermo de ébola en el Clínic, el pasado mes de diciembre

 

 El organismo de la Unión Europea que vigila la llegada y permanencia en el continente de nuevos microorganismos infecciosos procedentes de cualquier punto del mundo, el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, en sus siglas inglesas), informa desde hace varias semanas de tres amenazas víricas graves, susceptibles de irrumpir en cualquier momento en algún lugar de Europa. Las amenazas han movilizado a la Agència de Salut Pública de Catalunya (ASPC), que emite continuos comunicados dirigidos a los médicos de hospitales y centros de asistencia primaria (CAP), informando sobre la expansión, el perfil infeccioso y el riesgo letal de los virus en vigilancia.

En dos de los microorganismos objeto de alerta se trata de virus cuyos síntomas iniciales podrían confundirse con el empeoramiento de un proceso banal, ya que ambos afectan a las vías respiratorias y comparten cuadro clínico con una gripe complicada que desemboque en una neumonía grave. Dichas infecciones -el síndrome respiratorio de Oriente Medio o MERS-coronavirus, y la gripe aviaria vinculada al A-H7N9– se transmiten de la misma forma que la gripe, a partir de la tos, el estornudo o la respiración de un afectado, y sus síntomas iniciales coinciden con los de la masiva infección de cada invierno, pero tienen una letalidad próxima al 40% (cuatro de cada 10 infectados mueren).

NO HAY FRONTERAS

El tercer virus motivo del aviso de amenaza es el virus del ébola, la fiebre hemorrágica de una letalidad superior al 50%, que mantiene activo el brote iniciado en diciembre del 2013 en África Occidental. Aunque Sierra Leona y Liberia no informan de nuevos casos desde hace más de un mes, Guinea sí mantiene un goteo semanal de enfermos. Ni el ECDC, que tiene su sede central en Estocolmo (Suecia), ni la OMS consideran próximo el final de este episodio, el más mortífero causado hasta ahora por el virus que se aloja en murciélagos de África.

De las tres amenazas víricas, la que resulta más preocupante para el entorno de Catalunya en estos momentos es la del MERS-coronavirus, considera Mireia Jané, subdirectora de Vigilància i Resposta a Emergències en la ASPC. «La red de vigilancia del ECDC nos avisa de forma recurrente de la llegada de viajeros catalanes procedentes de Arabia Saudí, Catar o los Emiratos Árabes, la zona donde está activo el brote del MERS -asegura Jané-. Los microorganismos no entienden de fronteras».

De las 1.634 personas que se han contagiado por este virus desde que en el 2013 se inició del actual brote, 628 han fallecido; la mayoría, en Arabia Saudí, Jordania y Catar. En ese periodo, la infección ha sido diagnosticada a 15 ciudadanos europeos, de los que han muerto ocho: entre ellos, tres en el Reino Unido, dos en Alemania y uno en Francia. Todos habían viajado a Oriente Próximo poco antes de enfermar. El MERS-coronavirus no ha sido detectado hasta ahora en España.

INTERCAMBIO CATALÁN

«Estamos preparados, sin estar muy preocupados, e intentamos que los médicos del sistema sanitario público estén informados y formados -añade Jané-. El intercambio de viajeros entre los países de la península arábiga y Catalunya es abundante y constante». Es importante, consideran los epidemiólogos, que los propios viajeros sean conscientes de la situación y adopten medidas de protección, como puede ser mantener una rigurosa higiene de manos y utilizar mascarillas si permanecen en ambientes de escasa limpieza.

El criterio diagnóstico que debería movilizar a un médico del sistema sanitario catalán ante la sospecha de un contagio por este virus sería, en consecuencia, el de la reciente procedencia del afectado. Si, por ejemplo, un vecino de Sabadell recién llegado de Catar pide ayuda médica porque tiene fiebre altísima y dificultad para respirar, el facultativo que lo visite debería incluir entre sus hipótesis diagnósticas la de un posible contagio de MERS-coronavirus. «Para que un médico proceda de esta forma, previamente debe haber sido advertido del riesgo y tenerlo presente -explica Jané-. El criterio epidemiológico [venir de un país de riesgo o haber cuidado a un enfermo infectado por el MERS] es el único método de que disponemos ahora para hacer este diagnóstico».

Para despejar esa sospecha, el médico en cuestión debería enviar muestras de mucosidad del enfermo al Hospital Clínic, que confirmaría o descartaría el contagio. En el caso de una sospecha de infección por el virus del ébola, las muestras deben dirigirse al Centro Nacional de Microbiología adscrito al Instituto de Salud Carlos III, de Madrid. El virus del ébola no se puede analizar en otro lugar en España.

En el caso del A-H7N9, cuya infección procede de aves de corral, siempre en el sudeste asiático, el principal riesgo consistiría, de nuevo, en la rápida expansión que podría adquirir, ya que se transmite a través del aire, además de su elevada letalidad inicial. Este virus, estrechamente vigilado desde que en el 2009 el virus A-H1N1 causó la pandemia de la gripe A, aún no se transmite de persona a persona.

 

 

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